Alberto Curamil: “Ni las armas de fuego, ni la muerte, ni la prisión bajarán nuestra lucha”

Escrito por el 05/31/2020

Durante 16 meses la cárcel de Temuco fue el hogar del Lonko del Lof Radalko en Curacautín, vocero de la Alianza Territorial Mapuche (ATM) y ganador del premio Goldman 2019, Alberto Curamil.

En 2018 gracias a las comunidades mapuches lideradas por Curamil y el trabajo colaborativo con académicos, ongs y un equipo jurídico se logró detener la instalación de las hidroeléctricas Alto Cautín y Doña Alicia, las cuales desviarían el cauce del río Curacautín en más  de 500 millones de galones de agua diariamente. Ese mismo año el vocero de la Alianza Territorial Mapuche  fue detenido por carabineros.

Acusado por posesión de armas, homicidio frustrado y robo a la Caja de Compensación Los Héroes en Galvarino en conjunto con el Werken Álvaro Millalen y dos mapuches más –estos últimos declarados culpables- se mantuvo encarcelado a Curamil desde agosto de 2018 hasta diciembre del 2019.

Por parte de la Fiscalía de Temuco la condena era de 46 años, sin embargo, la Intendencia de la Araucanía pedía 50 años para el Lonko.

¿Qué estabas haciendo el 15 de agosto del 2018? El día que Fuerzas Especiales te detuvo.

El día de mi detención yo estaba forrajeando porque habíamos sacado a los animales de la forestal. Estaba haciendo mi vida normal y no tenía por qué sentir miedo de nada. Sin embargo, tuve un mal presentimiento, tuve un sueño malísimo, tal vez hoy me quieran detener le dije a Álvaro Millalen y le pedí que me acompañara por cualquier cosa para que le comunicara a mi familia. Nos dirigimos a Curacautín para reparar un neumático y bueno, nos empezó a perseguir una camioneta que andaba llena de policías de civil y después vimos otra más. En  primera instancia yo pensaba que eran unos sicarios que nos querían hacer algo, pero después se pusieron los cascos y nos dimos cuenta que eran policías, de inmediato sacan sus armas y ahí ya se procedió a la detención de nosotros.

Dentro de la cárcel viviste con otros 7 mapuches en la misma celda ¿Cómo fue convivir con ellos durante tanto tiempo? 

Siempre tuvimos una muy buena relación y comunicación a pesar de que reconocíamos las diferentes orgánicas o trincheras desde donde nosotros participábamos o pertenecíamos, eso de repente era un poco complejo. Pero siempre nos colaborábamos mucho y nos apoyábamos, a pesar de las diferencias y las discusiones que de repente habían que también era normal que existieran. Aún estamos visitando a los presos e ingresando encomiendas para que a ellos no les falte nada adentro.

Entonces ¿el compañerismo existía entre ustedes mismos?

El compañerismo existe adentro porque todos estamos viviendo la misma situación, nos vemos la cara todos los días, aprendemos a conocer las mañas de cada uno y a convivir con estas. A pesar de eso, podemos estar de repente muy peleados pero llegado un tema delicado nos acompañábamos y nos dábamos ánimo. Entre todos nos fortalecíamos.

Respecto de las visitas que recibías de tu familia o del pueblo mapuche dentro de la cárcel ¿Cómo eran esos momentos para ti?

Era un tema de mucho ánimo, que fortalecía. Creo que hay gente de nuestro pueblo muy comprometida que nunca nos abandonó, que siempre estuvieron presentes, que siempre fueron a dejar un mensaje, así como también nosotros les entregábamos ese newen desde la cárcel misma. Nosotros teníamos claro por lo que luchábamos y porque habíamos llegado a la prisión.       

Belen Curamil recibiendo el Premio Goldman en Nueva York, 2019.

¿Hubo momentos difíciles para ti dentro de la cárcel?

Yo creo que lo más fuerte para mí tiene que ver cuando mi hija recibió el Premio Goldman, fue muy fuerte, yo siempre  he dicho que es como un sable atravesado en mi cuello. Hasta ahora me emociona, es muy conmovedor y me genera un golpe emocional muy fuerte. Yo trataba de no demostrar, sin embargo, mis compañeros yo creo que se daban cuenta. Ver todo eso a través de una pantalla fue muy fuerte. Lo otro fuerte también emocionalmente y donde mis compañeros fueron muy atentos fue cuando perdió la vida un sobrino mío, un niño de 15 años que había trabajado conmigo, yo pedí permiso y se me negó todo y ahí  nos reunimos adentro para poder conversar. Tomamos mate para poder darnos ánimo.

Pero todos los días eran diferentes, hay días que son como un día negro, por decirlo así, uno amanece de mal humor y en el fondo uno se frustra mucho.

¿Cómo fue recibir la noticia de que eras premio Goldman estando adentro de la cárcel?

No era lo más importante para mí, o sea, yo le decía a nuestro equipo que hicieran lo que tuvieran que hacer pero yo no me quería concentrar en eso, no era mi prioridad, mi prioridad era la libertad. En términos públicos no quería que se diera a saber, quería que todo fuera de bajo perfil, sin embargo, el día que se entregó el premio recuerdo que uno de mis compañeros recibió la visita de su abogada e ingreso con todo lo que estaba pasando afuera y en eso me dice: mira Curamil estai famoso, estai en las redes, estai reventando afuera y yo le dije ¿de qué estai hablando? Andai con weas ¿me querí webear? Le llevaban todas las copias de lo que decían las redes sociales y los medios de comunicación. Fue un minuto de que no era para creer pero también fue algo muy emotivo, los compañeros estaban felices.

El 13 de diciembre del 2019 el Tribunal de Temuco te declaro inocente ¿Cómo fue ese día para ti?

El día del veredicto estando adentro de la celda del Tribunal estaba muy conforme y feliz con el trabajo de mis defensores, no tenía nada que decir en contra de ellos porque hicieron un trabajo impecable. Sabía que si recibía alguna condena era porque estábamos ante un enemigo muy grande y que tenía mucha influencia dentro del poder judicial.

Te absolvieron de todos los cargos pero a tus otros dos compañeros no ¿Cómo fue despedirte de ellos?

Cuando nos absolvieron de todos los cargos a mí y a Álvaro Millalen y condenaron a nuestros otros dos compañeros, uno de ellos se levantó nos dio un abrazo y nos dijo: que bueno, te vas a la calle y sé que no nos vas abandonar. Pero lo que me asustaba era salir a la calle y enfrentar a mi familia.

¿Cómo fue recibir a tu familia y comunidad afuera del Tribunal?

Somos personas que tenemos muchos sentimientos y obviamente estar adentro cuando la familia nunca te abandona y después salir afuera y que estén ahí esperándote, es fuerte. También,  dejar a los dos hermanos que iban a seguir en prisión era fuerte porque adentro vivimos muchas cosas en donde teníamos que saber darnos las manos. Para mí era un fuego, un calor que sentía en el pecho que era muy difícil de controlar pero que se me fue pasando cuando nos quedamos una hora más adentro del calabozo del Tribunal, hasta que tuvimos que controlar todas esas emociones, salimos afuera y fue emocionante el recibimiento de nuestros niños y de nuestra comunidad.

¿Fue difícil volver a ambientarte en tu vida normal después de estar 1 año 4 meses en la cárcel?

Me costó mucho ambientarme en la casa, todos los cambios, la tensión y el ambiente es distinto al de la prisión, pero bueno, son cosas se dan cuando una persona ve interrumpida su vida y sus quehaceres.

La resistencia mapuche

Los primeros registros del pueblo mapuche datan del siglo XVI cuando la llegada de los españoles significo el inicio de la lucha por sus tierras y derechos. De la misma forma, esto provocó pérdidas, no tan solo a nivel territorial sino también la muerte de miles de comuneros.

Actualmente y cientos de años más tarde el enemigo pasó de ser el español al propio Estado chileno. La lucha contra la privatización de sus tierras en las últimas décadas ha generado conflictos violentos entre la represión policial y el pueblo indígena que solo busca preservar sus tierras ancestrales.

La violencia sistemática hacia el pueblo mapuche por parte del Estado ha significado la muerte de 16 comuneros en los últimos 20 años.

Alberto ¿qué significa para ti ser mapuche?

Ser mapuche es un todo, de hecho, la palabra significa gente que forma parte de la tierra, entonces es la existencia de un pueblo en donde uno es parte de la tierra. En ese sentido, nos sentimos orgullosos de ser mapuches.

Nosotros somos una nación muy distinta a otras simplemente porque tenemos un idioma conectado a la tierra misma, a la naturaleza, y eso es lo que el Estado no puede eliminar y no va a eliminar.

¿Por qué el Estado criminaliza la lucha Mapuche?

Hoy somos acusados de provocar violencia, nos persiguen y colocan acusaciones en nuestra contra para poder criminalizar nuestra lucha, o sea, nos tratan de delincuentes y finalmente eso termino significando mi prisión por de más de un año en la cárcel. Además, mucha gente cree en el discurso del gobierno y de los medios de comunicación en donde nos dicen que somos delincuentes.

¿Qué provoca en ustedes la insistencia de las empresas en quitarles sus tierras?

Hay intereses económicos de los grandes empresarios para intervenir nuestro territorio y creo que es legítimo que también tengamos que hacer uso de nuestra defensa de la forma que se estimemos conveniente. Nosotros lo hemos dicho, si el gobierno nos quiere ver en la cárcel de nuevo por defender nuestro territorio estamos a disposición

¿Que sienten con la usurpación de sus territorios?

Cuando hoy vienen a usurpar nuestro territorio atentan contra nuestros derechos, atentan contra la vida de un pueblo, contra nuestra existencia y eso es grave y es doloroso. Es imposible eliminar al pueblo mapuche. Yo creo que la lucha es la fuerza, porque pueden asesinar el cuerpo, sin embargo, el espíritu sigue vivo y eso no se puede eliminar.

¿Por qué el Estado ejerce tanta violencia en contra del pueblo mapuche?

Cada territorio del pueblo mapuche que hoy se levanta para defenderse creo que tiene mucha fuerza y razón para hacerlo y esa fuerza también la siente y la ve el sistema político/capitalista. Entonces, para poder frenar esto y para que la gente se asuste, obviamente ellos tienen que enviar toda la represión que puedan dar. Por lo mismo, eso significa que los niños sean golpeados, que reciban disparos y que se asesine. Así como las empresas tienen tanto interés en explotar nuestro territorio, el pueblo mapuche tiene mucha fuerza para defenderlo.

¿Qué significan para ustedes los asesinatos a mapuches por parte del Estado en democracia?

Es un tema bastante delicado porque creo que alcanzamos a conocer a muchos de los muchachos que han sido asesinados, conocemos a la familia de Matías Catrileo, ahora último Camilo Catrillanca era muy cercano a nosotros, tanto en familia como compañero de lucha. Cuando nos enteramos en prisión del asesinato de Camilo fue un día de mucha impotencia, un compañero, un hermano caído golpea bastante fuerte, pero golpea para poder seguir y como mapuches nunca vamos a bajar los brazos .En ese sentido, ni las armas de fuego, ni un disparo, ni la muerte, ni la prisión bajaran nuestra lucha. Yo he dicho muchas veces, si voy a morir es para que otros puedan vivir y esa es la convicción de todos los hermanos que nos levantamos y decidimos tomar este camino de lucha.

Si bien, el Lonko Alberto Curamil el día de hoy se encuentra libre y alejado de aquellos días en donde fue prisionero político, muchos de sus compañeros mapuches aún son victimas del encierro en diferentes cárceles del país.

Actualmente, el pueblo mapuche en conjunto con el Lonko siguen en la lucha por la defensa de sus territorios debido a que el avance de las forestales no cesa y los proyectos hidroeléctricos siguen tratando de aprobarse. Además, la represión policial aun se vive tanto Wallmapu como en muchas otras comunidades mapuches.

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