La migración como consecuencia del cambio climático

Escrito por el 06/04/2020

Según el Banco Mundial, de aquí al 2050, cerca de 17 millones de habitantes de Latinoamérica se verán forzados a migrar a raíz del cambio climático. En Monte Patria, Coquimbo, un estudio de la OIM determinó que un 15% de la población de esa comuna emigró entre 2006 y 2016, debido principalmente a las sequías. El fenómeno también está afectando a otras localidades de la región.

Por María José Jarpa Solar, Proyecto Migrantes Climáticos *

 

Un informe del Banco Mundial estableció que, de aquí al año 2050, el cambio climático podría generar el desplazamiento interno de cerca de 140 millones de personas que habitan en regiones densamente pobladas del mundo. En América Latina, la cifra alcanzará los 17 millones si no se toman medidas en este tema. Chile no sería una excepción en la materia.

En 2017 la Organización Internacional para las Migraciones OIM, del sistema de las Naciones Unidas, publicó un estudio que se basó en localidades de cinco países de Sudamérica: Chile, Brasil, Ecuador, Colombia y Argentina, con el propósito de analizar la relación entre el fenómeno del cambio climático y la movilización de poblaciones.

En Chile el lugar seleccionado fue la comuna de Monte Patria, emplazada en la región de Coquimbo, a unos 436 kilómetros de Santiago, zona que se caracteriza por un alto componente rural.

Según la investigación el 15% de su población -mayoritariamente personas jóvenes-, migraron hacia otros sectores del país, principalmente a zonas mineras, entre los años 2006 y 2016 a raíz del cambio climático vinculado a las sequías y el acceso restringido del agua.

“La sequía ha afectado de manera directa a la población, en términos de falta de agua, por ejemplo, pero también de manera más indirecta, en la disponibilidad de trabajo en la agricultura”, explica Pablo Escribano, especialista Regional en Migración, Medio Ambiente y Cambio Climático de la Oficina Regional para Centroamérica, Norteamérica y el Caribe de la OIM.

Escribano precisa que el estudio “puso en evidencia que, aunque sea difícil aislar exactamente los factores ambientales de la migración, las personas entrevistadas sí reconocen que la sequía afecta a sus medios de vida, por lo que hasta el 49.5% de los 180 hogares entrevistados estaría dispuesto a migrar desde Monte Patria”.

El alcalde de Monte Patria, Camilo Ossandón, coincide con el diagnóstico. “La sequía que lleva Monte Patria abarca un marco de tiempo de quince años y es un efecto del cambio climático que se está acentuando en nuestro territorio”, afirma.

Según Ossandón, en Monte Patria se han perdido más de 2 mil hectáreas productivas en el contexto de la sequía. Indica que esto “es el reflejo de que el 17% de la población haya migrado a trabajos de otras actividades económicas, como los servicios o la minería, en el norte, principalmente a Antofagasta, Copiapó y también a Santiago”.

La migración desde Monte Patria por factores ambientales no es el único caso en la región. Esta situación también afecta a localidades de las comunas de Ovalle, Punitaqui, Canela e Illapel, como se pudo establecer en este reportaje.

De estas cinco comunas investigadas, sólo de Illapel y Monte Patria se obtuvo información estadística relacionada con estos procesos.

En el Pladeco de Illapel 2014-2018, en el capítulo de migración interna -aquella que se produce dentro del país-, las cifras arrojaron que en estos territorios, en el año 2002, emigraron más personas de las que inmigraron.

Entre las causas se mencionan factores sociales, económicos y geográficos, aunque no se profundiza desde el punto de vista estadístico. (Ver infografía de Migración Interna en Coquimbo).

Por otra parte en el caso específico de Monte Patria, información entregada vía Ley de Transparencia, basada en los censos de población de 1992, 2002 y 2017, establece que en esos años también salieron más personas de las que entraron a esa comuna. (Ver infografía Migración Interna Monte Patria).

La decisión de quedarse o partir

La migración a raíz del cambio climático es una materia de discusión en el mundo científico y académico. Y es que, si bien se han realizado estudios internacionales en la materia, como es el caso del Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC), la movilización de población por causas ambientales se cruza con otras variables.

Luis Eduardo Thayer, sociólogo y especialista en migraciones de la Universidad Católica Cardenal Raúl Silva Henríquez, indica que en un proceso migratorio hay dos componentes relevantes: las causas personales y las estructurales. En este último caso se incluyen factores como el empleo, la concentración de riquezas o el medio ambiente.

Respecto de las ambientales Thayer señala que, tal como sucede en otros procesos migratorios “lo que se ve hoy día es una redistribución de la población sobre la base de las desigualdades. La gente se va de los lugares donde no hay empleo; de los que se empobrecen. Se traslada a donde se están enriqueciendo, porque se está estructurando el planeta, la organización del sistema, sobre la base de la concentración de la producción de valores en algunas zonas”. En esta línea agrega que “las condiciones ambientales (también) están desigualmente distribuidas”.

 

Con relación a Coquimbo, la Dra. Sonia Salas, docente de la Universidad de La Serena e investigadora asociada en el área de Vulnerabilidad y Cambio Climático de CEAZA, sostiene que en la región, el fenómeno migratorio es “multivariado” y que “hay una tendencia a desplazarse hacia las zonas urbanas en la búsqueda de una mejor calidad de vida”. Esta situación se vincula, principalmente, a los servicios educacionales y laborales de la ciudad.

En cuanto a las migraciones en el marco del cambio climático y la sequía, la Dra. Salas, quien ha realizado investigaciones en zonas rurales, explica que las comunidades “desarrollan estrategias antes de migrar”. Por ejemplo, con cambios en el estilo de vida.

También indica que en el caso de los adultos mayores, estos “están dispuestos a arriesgarse antes de migrar”, ya que tienen mayor arraigo con el territorio. “La situación de los jóvenes es distinta; saben lo que puede dar el trabajo que no es la agricultura”, agrega la académica.

Respecto de la adaptación a procesos como la sequía, Salas especifica que depende del caso, ya que “el empresario es capaz de subsistir en épocas de procesos de desertificación. Por ejemplo, las grandes empresas están plantando uvas en un momento determinado, porque se cotiza mejor en los mercados internacionales, pero de pronto se reorientan al consumo de paltas (…). El agricultor de subsistencia no tiene esa capacidad”, puntualiza.

Consecuencias

El desarraigo, la pérdida de identidad en los territorios y la pobreza, son algunas de las posibles consecuencias de la migración por motivos ambientales según los expertos.

“Cuando las personas emigran de situaciones de crisis: económicas, políticas, sociales y más aún ambientales, en donde cambian las condiciones de vida en los lugares de origen; no vuelven. Se genera una situación de desarraigo respecto del lugar de origen y una búsqueda de asentamiento en el de destino”, asevera Luis Eduardo Thayer.

Respecto de la identidad de zonas rurales afectadas por la migración, el sociólogo añade que “en el caso de los caseríos, la identidades están asociadas a las prácticas. Entonces, al morir el pueblo, muere el estilo de vida que las sostiene”.

Ricardo Truffello, director del Observatorio de Ciudades de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Estudios Urbanos de la Universidad Católica, plantea que existe una alta posibilidad de empobrecimiento de las poblaciones rurales que se ven obligadas a partir.

“Una migración forzada desde un modo de vida que, probablemente es la agricultura, a trasladarse más hacia el sur (del país), probablemente a una zona urbana, en el fondo es pobreza de inmediato”, explica Truffello.

En esta línea, fundamenta que “la agricultura de subsistencia les permite desarrollarse con menos ingresos (…). Si tú deslocalizas a esa persona lo que le espera es, primero, no contar con los capitales que tenía”. Por otra parte -agrega Truffello- “¿a qué trabajos va a poder acceder? No tiene una red de protección asociada, porque quedó en su territorio. Entonces, para ellos esa es una tragedia sí o sí”.

 

Fuente: MigrantesClimáticos*

*“Desterrados del agua: Migrantes del cambio climático en Chile” es un proyecto autogestionado e independiente, enfocado en visibilizar las consecuencias del cambio climático y la sequía en poblaciones rurales del norte chico de Chile; particularmente el fenómeno de la migración ambiental y la disputa por el agua entre las comunidades campesinas y los sectores productivos.

Este equipo es conformado por: María José Jarpa, periodista y directora del proyecto, la periodista María Paz Byers, el comunicador audiovisual Sebastián Palma, la artista visual Amanda Rodríguez, el desarrollador web Sergio Palma y el compositor Sergio Sauvalle, quien aportó con piezas musicales inéditas para este reportaje. Te invitamos a conocer nuestro trabajo en www.migrantesclimaticos.cl

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